TÍTULO: Sin darme cuenta, ya estaba en Bolivia

Saliendo de Narita, hicimos escala en Los Ángeles y Lima hasta que por fin llegamos a La Paz, Bolivia. Hora local: 4:00 AM.

Después de 40 horas, ¡por fin llegué a Bolivia!

Ya el aeropuerto de La Paz está a más de 4000 metros de altura.

Tardamos un poco haciendo los trámites de entrada al país, pero el coordinador local nos llevó rápidamente hasta el auto para trasladarnos a nuestra base de hoy, la casa de Nassia.

Fueron 5 horas de carreteras sinuosas pasando por “el camino de la muerte”.

Subimos súbitamente 800 m de altura.

Llegamos a la casa de Nassia, que tiene un jardín grande y muy bien cuidado. Es una productora joven que forma parte de las 3 generaciones que cuidan la finca.

Nos presentamos y nos sentamos a almorzar.

También cultivan naranjas y mandarinas aparte de las cerezas de café. Nos sirvieron unos zumos que estaban dulcísimos y deliciosos. 

La comida estaba compuesta por pescado del río Amazonas con salsa de café, papayas y papas de Yungas (papa Walusa). Todo tenía un gusto natural y, al mismo tiempo, sabroso.

Después de terminar nuestra comida, visitamos una estación de procesamiento de cerezas de café cercana que recolecta grano comercial,  y fuimos a la finca de don Rolando, primo de don Juan de Nyra Qata. 

Puede que sea una distancia de 20 minutos en auto, pero como las carreteras están muy accidentadas, tardar más de una hora en llegar es lo normal. 

Después de ser sacudidos de adelante hacia atrás y de arriba a abajo, por fin llegamos a la finca de don Rolando.

Los altos árboles nos regalaban su cómoda sombra. 

Tiene plantadas distintas variedades (Caturra, Castillo, Mundo Novo, Costa Rica 95, etc.) separadas por parcelas.

Cuando llega la época de la cosecha, llevan los granos hasta la molienda de don Juan en La Paz. Sin embargo, cuentan con una pequeña despulpadora y camas africanas para procesar ellos mismos de manera experimental. Tienen un espíritu investigador.

El atardecer que se ve desde la finca de don Rolando es bellísimo.

Todo es nuevo para mí: las cerezas de café, el pergamino, el despulpado, las camas africanas, la roya del cafeto, etc. Estoy muy emocionado por poder ver estas cosas con mis propios ojos.

El cafetal es hermoso. Muy hermoso.

Todo gira en torno al dinamismo de la naturaleza.

He disfrutado ya muchísimo pero todavía es el primer día. 

Y mañana me estarán esperando experiencias que no puedo ni imaginar.